TIEMPOS DE RESCATE (VI) El Santo Ángel Custodio de España, una devoción a rescatar
TIEMPOS DE RESCATE (VI)
El Santo Ángel Custodio de España, una devoción a rescatar
Estanislao Martín
Rincón
La devoción al Santo Ángel Custodio de España no se ha perdido totalmente, pero está muy olvidada, tanto que probablemente resulte desconocida para muchos. El hecho de que no se haya extinguido es motivo suficiente como para pensar que debe ser rescatada del olvido y alentar a su recuperación. Y no me parece demasiado difícil porque en mi opinión la causa de ese olvido no es tanto por falta de fe ni de patriotismo cuanto una cuestión de calendario. Ocurre que desde la reforma litúrgica posterior al concilio Vaticano II, el Santo Ángel Custodio de España no tiene una fecha particular para su celebración y recuerdo. La tuvo, pero no la tiene. A comienzos del siglo XIX, la Santa Sede, respondiendo a una petición del rey Fernando VII, asignó el día 1 de octubre para la celebración del día del Santo Ángel Custodio del Reino de España, con rezo y oficio propio. Tras la reforma litúrgica, en el calendario general se fijó ese día, el 1 de octubre, para conmemorar a Santa Teresa del Niño Jesús, conmemoración que ha ido ganando devoción, popularidad y rango litúrgico, de suerte que la del Santo Ángel de España quedó trasladada al día siguiente, 2 de octubre, englobada en la genérica de los ángeles custodios. Es decir, que no ha desaparecido, pero al haber sido incorporado su día al de todos los ángeles custodios, la figura particular del Ángel Custodio de España se ha visto solapada y al final, relegada a la sombra y al olvido.
Año tras año, lo habitual es que cada 2
de octubre los medios de comunicación informen de las celebraciones de los
Ángeles de la Guarda como patronos de la Policía Nacional y que en las iglesias
los predicadores centren sus palabras en la función general de estos
protectores entrañables, verdaderos compañeros de viaje dados por Dios a cada
persona. Es cierto que no faltan tampoco referencias a los ángeles custodios de
comunidades: países, ciudades, iglesias, etc., pero suelen ser referencias muy
leves, sin apenas detenerse en ellas. Escribo desde Talavera de la Reina,
¿alguien ha oído hablar del ángel de Talavera?, ¿alguien ha visto alguna
pintura, escultura, estampa, etc., que lo represente? Si lo hubiera, sería
bueno conocerlo, yo por mi parte, no tengo ninguna noticia al respecto. Pero si
aceptamos la doctrina católica, podemos dar por hecho que lo tiene, como cada
pueblo, nación y comunidad tiene el suyo particular. Merece la pena que
pongamos alguna atención en la figura de estos ángeles custodios de
comunidades, no solo de los individuales de cada persona.
Basándose en algunos pasajes de la
Sagrada Escritura, la teología católica lo ha afirmado desde los primeros
siglos hasta la actualidad. Teólogos de la talla de san Basilio Magno o santo Tomás
de Aquino han defendido la existencia de los ángeles custodios de naciones y
ciudades. Valga como muestra, esta cita de santo Tomás, que hablando de la ley
antigua dada por medio de ángeles al pueblo judío, señala que “el ministerio de
los ángeles, [Dios] no solo lo concedió a los judíos, sino a todas las naciones” (Suma Teológica, I-II,
c. 98, a. 4).
Referencias más actuales las
encontramos en el santo papa Juan Pablo II y en los santos pastorcitos videntes
de Fátima. San Juan Pablo II, en la catequesis de la audiencia general de 30 de
julio de 1986 decía lo siguiente: “Siguiendo el
libro de Daniel, se puede afirmar que las funciones de los ángeles como
embajadores del Dios vivo se extienden no sólo a cada uno de los hombres y a
aquellos que tienen funciones especiales, sino también a enteras naciones (Dan
10, 13-21)”. En cuanto a los santos pastorcitos de Fátima, una de
ellos, Lucia, refiere que las apariciones de la Virgen María estuvieron
precedidas por dos apariciones de un ángel que se presentó a sí mismo como el
Ángel de Portugal, el cual los exhortó a rezar y ofrecer sacrificios por la
conversión de los pecadores.
Por otra parte, además de las
enseñanzas de los teólogos y de los pastores, y de testimonios como este de los
niños de Fátima, hay otra fuente también de gran interés, que es la piedad
popular. En los países cristianos ha sido cosa habitual que los habitantes de
las ciudades tuvieran una particular devoción al ángel protector local, hecho
del que ha quedado constancia en representaciones artísticas, especialmente en
las esculturas que coronaban las puertas de acceso a las ciudades, cosa que
puede seguir viéndose hoy en torreones y murallas de bastantes cascos antiguos.
El ejemplo más representativo que tenemos en España probablemente sea el de
Córdoba, cuyo ángel custodio, San Rafael, a pesar de no ser el patrono, goza de
una devoción muy viva en la ciudad, tiene numerosas representaciones en
iglesias, plazas y calles, y es celebrado cada año con un protagonismo muy
destacado entre las fiestas religiosas locales de Córdoba. Con menos eco
social, pero más cercano a nosotros, está el de Toledo, con dos puntos muy
señalados: la ermita del cigarral del Santo Ángel Custodio, desde hace tiempo
propiedad privada, y la conocida Puerta Nueva de Bisagra que está presidida por
su imagen del ángel guardián de la ciudad, representado, como suele ser
habitual, con espada en mano.
Algo parecido cabe decir de lugares
como Barcelona, Valencia, Burgos, Ayora, etc.
Valga esta breve presentación para
introducirnos en el asunto que nos ocupa, que es la devoción al Santo Ángel de
España, una devoción arrinconada, que bien merece ser dada a conocer para quien
la ignore y, en todo
caso, rescatada de las sombras del pasado, que buena falta nos está haciendo en
tiempos como estos. Históricamente la devoción nos ha llegado tarde porque
arranca oficialmente a principios del siglo XIX. No he encontrado la fecha
exacta en la que el papa León XII concedió a España la celebración de nuestro
santo ángel, pero tuvo que ser, necesariamente, entre 1823 y 1829, período del
pontificado de este papa. Año arriba, año abajo, doscientos años, poco tiempo
para una devoción que que no había surgido de un clamor popular y que comenzó
su andadura en una época en que el liberalismo ya ha había tomado cuerpo
político y había desatado fuertes vientos contra la Iglesia. Tal vez aún no
haya cobrado el arraigo que merece, puede que así sea, pero hablamos de
historia, no de leyendas ni de mitos, sino de una concesión hecha por la Santa
Sede al Reino de España, una historia cuyo rescate y puesta al día quizá sea
hoy más necesaria que en otros momentos, dada la situación social y política en
que nos encontramos. Aún estamos a tiempo.
Para ilustrar el recorrido de esta devoción, transcribo el siguiente texto que he tomado de la página www.santo-angel-custodio-espana.es:
España
tiene su Santo Ángel Custodio. En el siglo XIX, nefasto en nuestra historia, el
Papa León XII concedió, a petición de S.M. el Rey Fernando VII, que el 1° de
Octubre de cada año se celebrara la Fiesta del Santo Ángel Custodio del Reino
de España. Con el pasar del tiempo, la concesión de la Santa Sede cayó en el
olvido pero es a finales del siglo XIX cuando el Beato Manuel Domingo y Sol la
rescató promoviéndola nuevamente. Desde 1880 hasta su fallecimiento en 1909 el
Beato Manuel Domingo y Sol se desvivió para atraer la atención de España a su
olvidado protector. Fundó la “Pía Unión de Oraciones al Santo Ángel de España”, con el
tiempo presidida por la Infanta Isabel de Borbón, imprimió estampas, hojas de
propaganda y promovió la devoción en colegios y escuelas.
La Pía Unión de Oraciones tenía el proyecto de
construir un gran monumento al Santo Ángel de España y con esa intención se
confeccionó una imagen como boceto. Esa preciosa imagen se encuentra en un
altar lateral de la Iglesia de San José de Madrid, calle Alcalá 43. El altar
fue inaugurado el 12 de Mayo de 1920 con la asistencia de la Familia Real
española (portada de ABC de 13 de Mayo de 1920). Su Majestad el Rey Don Alfonso
XIII propuso ese mismo día la creación de la Asociación Nacional del Santo
Ángel Custodio de Reino que se extendió por cuarenta provincias.
En 1917 Mons. Dr. D. Leopoldo Eijo y Garay, que
fuera alumno del Colegio Pontificio español de San José de Roma fundado por el
Beato Manual Domingo y Sol, compuso una Novena al Santo Ángel Custodio de
España. Una preciosa Novena cuyo texto parece escrito pensando en la España
actual”.
Por si alguien se siente llamado a
incorporar esta oración a sus de piedad, vamos a cerrar el artículo de este mes
con la oración propia de esa novena que monseñor Eijo Garay redactó para el
culto público. Se ha introducido en ella hay una leve modificación,
imprescindible para adaptarla a la oración individual. Dice así:
Oración al Santo Ángel
Custodio de España.
Oh, bienaventurado espíritu celestial, a quien la Divina
Misericordia se ha dignado confiar el glorioso Reino de España, para que lo
defiendas y custodies; postrados ante ti y en amorosa unión contigo damos al
Señor humildes y fervientes gracias por haber tenido para con nosotros la
misericordiosa providencia de ponernos bajo tu protección; contigo le alabamos
y bendecimos y a su divino servicio rendidamente nos ofrecemos.
Acepta, Ángel Santo, nuestra oración, ilumina nuestras inteligencias,
conforta nuestras voluntades, presenta al Señor nuestras plegarias avaloradas
con las tuyas; defiéndenos del enemigo de nuestras almas, que también lo es, y
muy feroz, de nuestra Patria; alcánzanos del Señor que saquemos fruto y
provecho espiritual de este culto, que crezcamos en la veneración a ti, en tu
amor y en la docilidad a tus enseñanzas y dirección para que defendidos,
custodiados y regidos por ti sirvamos fidelísimamente a Dios en nuestra vida
privada y pública; para que se salven muestras almas y las de nuestros
compatriotas todos; para que España sea siempre el paladín de la Fe Católica y
Dios Nuestro Señor la bendiga, prospere y glorifique. Amén.
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