Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2025

EL HOMBRE, SER PERFECTIBLE (y IX) Las dificultades. Y, por último, la oración

  “El que de antemano se niega a lograrse en el verdadero y último sentido y (…) elige la frustración, no encontrará la felicidad en ningún lado. Aunque es posible que la perversión le ofrezca en recompensa el aturdimiento y la fuga constante de sí mismo” (Josef Pieper. Las virtudes fundamentales. 2007 ). A lo largo de esta serie de artículos hemos ido ofreciendo una serie de reflexiones en torno a este rasgo propio de los seres humanos que es nuestra perfectibilidad, rasgo exclusivamente nuestro, por el cual la vida entera está llamada a ser un proceso madurez continuo, desde el nacimiento hasta la muerte. Todo lo que hemos dicho hasta ahora se puede encuadrar en alguna de estas cuatro grandes áreas que son básicas y fundamentales para el crecimiento de la persona: la educación, el trabajo, la fecundidad y el estudio. Si quisiéramos buscar los rasgos comunes a esas cuatro áreas, entre esos rasgos, sean los que fueren, habría uno con el que contar necesariamente: las dificultad...

EL HOMBRE, SER PERFECTIBLE (VIII) España, país infecundo

  “Difícil será imaginar una sociedad menos elástica que la nuestra; es decir, difícil será imaginar un conglomerado humano que sea menos una sociedad” (José Ortega y Gasset. España  invertebrada . 1921 ). Este artículo es continuación del anterior. Por eso voy a comenzar repitiendo unas palabras del último párrafo del artículo del mes pasado. Decíamos entonces que “ Cuando la persona pone en primer lugar sus logros individuales, estamos ante un error de perspectiva porque así no hay manera de ser fecundos, así lo que hay es un enorme riesgo de darse culto a sí mismo, y ese culto es infecundo por necesidad porque para que haya fecundidad es precisa la relación. Una persona es fecunda cuando sale de sí misma y entra en relación con otra o con varias. Sin relación no hay fecundidad posible, sea de vida biológica, espiritual o de ambos tipos. La persona solo puede ser fecunda cuando entra en relación con los demás, pero no como medio para servirse a sí mismo, sino para servirlo...

EL HOMBRE, SER PERFECTIBLE (VII) Fecundidad

  “El sistema de poder de «este mundo» está de tal manera estructurado que no es en el encolerizado ataque, sino en la resistencia, donde se esconde la última y decisiva prueba de la verdadera fortaleza, cuya esencia puede encerrarse en esta fórmula: amar y realizar el bien, aun en el momento en que amenaza el riesgo de la herida o de la muerte, sin jamás doblegarse ante las conveniencias.” (Josef Pieper. Las virtudes fundamentales. 2007 ). Dos meses atrás, decíamos en el artículo de febrero, que el hombre es un ser trascendente, sin que trascendente se identifique necesariamente con ser religioso. Trascendente quiere decir que muchas de las cosas que hace, las de mayor peso, tienen importantes repercusiones, algunas de las cuales se extienden en el tiempo, incluso más allá de la vida de la persona. Las construcciones monumentales, los inventos y descubrimientos, las grandes obras culturales y artísticas, las leyes y las guerras, son ejemplos de trascendencia muy notables, donde ...

EL HOMBRE, SER PERFECTIBLE (VI) Gratuidad

“Gratis accepistis, gratis date: Gratis habéis recibido, dad gratis” (Mt 10, 8). Seguimos considerando distintas áreas de la vida humana que son objeto de educación y, en consecuencia, del crecimiento personal de niños y jóvenes, que es objetivo esencial, básico y permanente de toda educación. Una de esas áreas, de primer orden, es la gratuidad, la cual procede de mirar toda la realidad, todo cuanto existe, en clave de don. Enseñar a ver las cosas enfocándolas como don es un criterio educativo al que ya me he referido en artículos de años anteriores. Esta perspectiva del don es decisiva para entender uno de los aspectos de la madurez de la persona, y, por tanto, de la educación, que es la vivencia de posesión, el cómo conjugamos el verbo tener, tanto en la posesión de las cosas como de las personas. La posesión es un rasgo característico de los humanos, hasta el punto de que alguno de nuestros pensadores contemporáneos más prestigiosos — Leonardo Polo — ha caracterizado al hombre ...

EL HOMBRE, SER PERFECTIBLE (V) Estudio

  “Todos los hombres tienen, por naturaleza, el deseo de saber” (Aristóteles). En este recorrido que venimos haciendo por las distintas áreas que sirven de perfeccionamiento a la persona, en esta ocasión nos detenemos en el estudio. No parece que sean necesarias muchas explicaciones para justificar que el estudio es una de las grandes vías de mejora del hombre, un precioso medio con el que vamos cultivando, enriqueciendo y puliendo nuestra persona. Qué duda cabe que el estudio ayuda a dar forma (formar) a la persona. Como con cualquier otro tema o cuestión que suscita interés, la primera aproximación consiste en responder acerca del objeto. La primera pregunta es qué es. Todo lo que podamos decir sobre cualquier tema o cuestión, dependerá de esta respuesta inicial. El estudio consiste en aplicar las capacidades intelectuales con intensidad y de manera sostenida a un aspecto de la realidad con el fin de conocerlo en profundidad. Como ocurre que la realidad es amplísima y resul...

EL HOMBRE, SER PERFECTIBLE (IV) Trabajo

  “Con el trabajo el hombre hace exterior lo que es interior” (Friedrich Fröbel. Pedagogo alemán. Siglo XIX). Estamos viendo a lo largo de esta serie de artículos diversos aspectos de la perfectibilidad humana. Digamos desde el principio que una de las vías de perfeccionamiento de la persona es el trabajo. La persona que se entrega a su trabajo con dedicación y esmero, crece interiormente en sentido de la responsabilidad, demuestra ser capaz de asumir compromisos valiosos y por ese motivo se hace merecedora de confianza y respeto por parte de los demás. Todo ello le reporta a la persona trabajadora la consideración por parte de los demás, que es uno de los ingredientes que hacen la vida hasta cierto punto feliz, o al menos llevadera. Tan valioso resulta el trabajo que bien merece la pena adentrarnos en su concepto tratando de explorar la riqueza que contiene, que es mucha. En el trabajo, como en el resto de actividades humanas, hay que empezar distinguiendo dos grandes campos, ...