EL HOMBRE, SER PERFECTIBLE (y IX) Las dificultades. Y, por último, la oración
“El que de antemano se niega a lograrse en el verdadero y último sentido y (…) elige la frustración, no encontrará la felicidad en ningún lado. Aunque es posible que la perversión le ofrezca en recompensa el aturdimiento y la fuga constante de sí mismo” (Josef Pieper. Las virtudes fundamentales. 2007 ). A lo largo de esta serie de artículos hemos ido ofreciendo una serie de reflexiones en torno a este rasgo propio de los seres humanos que es nuestra perfectibilidad, rasgo exclusivamente nuestro, por el cual la vida entera está llamada a ser un proceso madurez continuo, desde el nacimiento hasta la muerte. Todo lo que hemos dicho hasta ahora se puede encuadrar en alguna de estas cuatro grandes áreas que son básicas y fundamentales para el crecimiento de la persona: la educación, el trabajo, la fecundidad y el estudio. Si quisiéramos buscar los rasgos comunes a esas cuatro áreas, entre esos rasgos, sean los que fueren, habría uno con el que contar necesariamente: las dificultad...